jueves, 10 de noviembre de 2016

Reporte de lectura de la pedagogía de los oprimidos (Paolo Freyre)

Reporte de lectura
La pedagogía de los oprimidos “Paolo Freyre”

CAPÍTULO I

·        Justificación de le pedagogía del oprimido.
·        La contradicción opresores - oprimidos, su superación.
·        La situación concreta de opresión y los opresores.
·        La situación concreta de opresión y los oprimidos.
·        Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comunión.

En este primer capítulo se expone el problema de la conciencia oprimida como el de la conciencia opresora, el de los hombres opresores y el de los hombres oprimidos en una situación concreta de opresión; el problema de su comportamiento, de su visión del mundo, de su ética, y frente a la dualidad de los oprimidos. También nos habla de la vocación ontológica e histórica de los hombres: “la de ser más”. Sobre la vocación de ser menos, entendida ésta como, la lucha que genera a los oprimidos en su ser menos, contra quien los minimizo.

Refiere que cuando los hombres descubren que saben poco de sí, y se preocupan por saber más, reconociendo su poco saber de sí, comienzan una búsqueda. Búsqueda de la recuperación de su humanidad, lucha que será un acto de amor, en contraposición «al desamor contenido en la violencia de los opresores»
Trata sobre la humanización y deshumanización: posibilidad de los hombres como seres inconclusos y conscientes de esto, donde la Pedagogía del oprimido, es elaborada con él, y no para él”. 
Advierte que los oprimidos tienden a ser opresores también o sub-opresores; pues estos asumen una postura de adherencia al opresor, y tienen en el opresor su testimonio de “hombre”, y así devienen en la prescripción ya que temen a la libertad, en cuanto que no se sienten capaces de correr el riesgo de asumirla.
Enmarca el dilema de la pedagogía de los oprimidos, que constituye que queriendo ser libres, al mismo tiempo son el otro yo, introyectado en ellos como conciencia opresora y donde se da una lucha entre ser  ellos mismos o ser duales. Expulsar o no al opresor desde “dentro” de sí.
La pedagogía del oprimido, aparece como la pedagogía del hombre, sólo ella, animada por una autentica generosidad, humanista y no humanitarista, puede alcanzar el objetivo de transformar la realidad opresora, para convertirla en la pedagogía de los hombres, en un proceso permanente de liberación. Se hace mención  de la auto desvalorización como otra de las características de los oprimidos, no creen en sí mismos, hablan de sí mismos como los que no saben, y del profesional como quien sabe y a quien deben escuchar. Tienen una creencia difusa y mágica en la invulnerabilidad del opresor. De modo que sólo cuando los oprimidos descubren nítidamente al opresor, y se comprometen en la lucha organizada por su liberación, empiezan a creer en sí mismos, superando así su complicidad con el régimen opresor.



CAPITULO II

·        La concepción “bancaria” de la educación como instrumento de opresión. Sus supuestos. Su crítica.
·        La concepción problematizadora de la educación y la liberación. Sus supuestos.
·        La concepción “bancaria” y la contradicción educador-educando.
·        La concepción problematizadora  y la superación de la contradicción educador-educando: nadie educa a nadie- nadie se educa a sí mismo-, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo.
·        El hombre como ser inconcluso y consciente de su inconclusión y su permanente movimiento tras la búsqueda del SER MÁS.

Menciona las relaciones de naturaleza, narrativa, discursiva, disertadora.
Narrativa: llenar a los educando con los contenidos de su narración. Conduce a los educando a la memorización mecánica del contenido narrado. La narración los transforma en “vasijas”, en recipientes que deben ser llenados por el educador. Cuanto más vaya llenando los recientes con sus “depósitos”, tanto mejor educador será. Cuanto más se dejen “llenar” dócilmente, tanto mejor educandos serán. Ésta es la concepción bancaria de la educación.
La cual se basa en la ideología de la opresión donde, el educador que aliena la ignorancia, se mantiene en posiciones fijas, invariables. Será siempre el que sabe, en tanto los educandos serán siempre los que no saben. 
La educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus polos, de tal manera que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos.

 


Cuanto más se les imponga la pasividad, en lugar de transformar, los educandos, tanto más ingenuamente tenderán a adaptarse al mundo y a la realidad parcializada en los depósitos recibidos. 
Esta visión bancaria, anula el poder de los educandos  o los minimiza, estimulando así su ingenuidad y no su criticidad, satisface los intereses de los opresores. Los opresores reaccionan contra cualquier tentativa de una educación que estimule el pensamiento auténtico. Los oprimidos son la patología de las sociedades sanas, que precisan por esto mismo ajustarlos a ella, transformando sus mentalidades de hombres “ineptos y perezosos”.
La opresión, que no es sino un control aplastador, es necrófila. Se nutre del amor a la muerte y no de amor a la vida, y de este modo la concepción bancaria que a ella sirve también lo es.
La liberación auténtica, que es la humanización en proceso, no es una cosa que se deposita en los hombres. No es una palabra más, hueca, mitificante. Es praxis, que implica la acción y la reflexión de  los hombres sobre el mundo para transformarlo. 
Señala que en la superación de la concepción bancaria, el educador ya no es sólo el que educa, sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa. Así ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual “los argumentos de la autoridad” ya no rigen. Proceso en que ser funcionalmente autoridad, requiere el estar siendo con las libertades y no contra ellas.
La propuesta problematizadora, hace que en los educandos, en vez de ser dóciles receptores de los depósitos se transformen ahora en investigadores críticos en diálogo con el educador, quien a su vez es también un investigador crítico. Es también de carácter auténticamente reflexivo. La bancaria pretende mantener la inmersión, la problematizadora en cambio la emersión de las conciencias, de la que resulta su inserción crítica en la realidad.  La reflexión que propone es sobre los hombres en sus relaciones con el mundo, en las que conciencia y mundo se dan simultáneamente.
“La conciencia y el mundo -señala Sartre- se dan al mismo tiempo: exterior por esencia a la conciencia, el mundo es, por esencia, relativo a ella. [1]
La búsqueda del ser más no puede realizarse en el aislamiento, en el individualismo, sino en la comunión, en la solidaridad de los que existen, y de ahí que sea imposible que se dé en las relaciones antagónicas entre opresores y oprimidos.



CAPÍTULO III

·        La dialogicidad: Esencia de la educación como práctica de la libertad.
·        Dilogicidad y dialogo.
·        El dialogo empieza en la búsqueda del contenido pragmático.
·        Las relaciones hombres-mundo, los “temas generadores” y el contenido pragmático de la educación.
·        La investigación de los temas generadores y su metodología.
·        La significación concientizadora de la investigación de los temas generadores.
·        Los momentos de la investigación.                               





No hay denuncia verdadera sin compromiso de transformación, ni compromiso sin acción.
No hay dialogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres. Siendo el amor fundamento del dialogo, es también dialogo. No hay dialogo si no hay humildad. La autosuficiencia es incompatible con el dialogo. No hay dialogo tampoco si no existe una intensa fe en los hombres. Fe en su poder de hacer y rehacer. De crear y recrear. Fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos elegidos, sino derecho de los hombres.
Señala que sin esta fe en los hombres, el dialogo es una farsa, o en el mejor de las hipótesis, se transforma en manipulación paternalista. Y por ser la fe en los hombres un a priori del dialogo, la confianza se instaura en él. Así como tampoco hay dialogo sin esperanza. Y finalmente no hay dialogo verdadero si no existe en sus sujetos un pensar verdadero. Pensar crítico que, no aceptando la dicotomía mundo-hombres, reconoce entre ellos una inquebrantable solidaridad.

Señala que la existencia de los hombres se da n un mundo que ellos recrean y transforman incesantemente. A diferencia del animal que el aquí, es un “habitas”, para el hombre el aquí no es solamente un espacio físico, sino también un espacio histórico. Lo propio de los hombres es estar como conciencia de sí y del mundo, en relación de enfrentamiento con su realidad, en la cual históricamente se dan las situaciones límites.

A través de su permanente quehacer transformador de la realidad objetiva, los hombres simultáneamente crean historia y se hacen seres histórico-sociales. Porque al contrario del animal, los hombres pueden tridimensionalizar el tiempo (pasado-presente-futuro). Su historia va desarrollándose en constante devenir.
Marca que las situaciones límites implican la existencia de aquellos a quienes directa o indirectamente sirven y de aquellos a quienes niegan y frenan.
Los hombres contrariamente del animal, no solamente viven sino que existen y su existencia es histórica.

Los hombres seres en “situación, se encuentran enraizados en condiciones temporales y espaciales que los marcan y que a su vez, ellos marcan. Su tendencia es reflexionar sobre su propia situacionalidad, en la medida en que, desafiados por ella, actúan sobre ella.
Se busca de los hombres, la percepción crítica de su realidad, que implica un método correcto de aproximación de lo concreto para descubrirlo.
En este capítulo se ponen las pautas para la investigación de la realidad, lo que  buscará decodificarlas a través de la observación comprensiva, y a la vez sorprendiendo el área en momentos distintos.
Manifiesta que la preocupación básica de los investigadores debe centrarse en el conocimiento de lo que Goldman llama “conciencia real” (efectiva) y “conciencia máxima posible” nota. Poner cita
“Inédito viable”
La descodificación es, en el fondo, un acto cognoscente, realizado por los sujetos descodificadores, y como este acto recae sobre la representación de una situación concreta, abarca igualmente el acto anterior con el cual los mismos individuos habían aprehendido la misma realidad que ahora se representa en la codificación. La descodificación promueve, de este modo, el surgimiento de una nueva percepción y el desarrollo de un nuevo conocimiento. la nueva percepción se prolonga en el desarrollo del plan educativo, transformando el “inédito viable” en acción que se realiza” con la siguiente superación de la conciencia real por la conciencia máxima posible.




Propone que el pueblo desarrolle su espíritu crítico para que, al leer los diarios o al oír el noticiario de las emisoras de radio, lo haga no ya pasivamente, como objeto de los “comunicados” que le prescriben, sino como una conciencia que necesita liberarse.



CAPÍTULO IV
v La antidialogicidad y la dialogicidad como matrices de teorías de acción cultural antagónicas: la primera sirve a la opresión; la segunda, a la liberación.
v La teoría de la acción antidialógica y sus características:
Ø La conquista
Ø La división
Ø La manipulación
Ø La invasión cultural
v La teoría de la acción dialógica y sus características:
Ø La colaboración
Ø La unión
Ø La organización
Ø La síntesis cultural


La antidialogicidad y la dialogicidad como matrices de teorías de acción cultural antagónicas: la primera sirve a la opresión; la segunda, a la liberación.
Los hombres son seres de la praxis, del quehacer, y difieren en el animal, seres del mero hacer. Y esto se debe a que al quehacer de los hombres es, acción y reflexión. Luego el quehacer es teoría y práctica. 
Hablase de una teoría de la acción transformadora. Sólo la praxis revolucionaria puede oponerse a la praxis de las élites dominadoras.
No se puede reducir ello a que las masas oprimidas acepten las determinaciones del liderazgo, sino que en la praxis revolucionaria existe una unida, donde el liderazgo no puede tener en las masas oprimidas el objeto de su posesión. La manipulación, la esloganización, el depósito, la conducción, y la prescripción, no beben aparecer nunca como elementos constitutivos de la P.R., precisamente porque estas forman parte de la acción dominadora.
La dominación niega a las masas populares la praxis verdadera, negándoles el derecho de decir su palabra, de pensar correctamente, de admirar el mundo, de denunciarlo, cuestionarlo o transformarlo para lograr su humanización, sino sólo adaptarse a la realidad que sirve al dominador.
Un liderazgo revolucionario que no sea dialógico con las masas, mantiene la “sombra” del dominador dentro de sí.
La legitimidad de la verdadera revolución radica en, instaurar diálogo con las masas y no en el engaño, ni la mentira.  Obstaculizar el dialogo, la comunicación, equivale a transformar a los hombres en objetos. El fin de la dominación vendría a ser que se piense con las masas, esto equivaldría a la superación de su contradicción.


  






El dialogo con las masa no es una concesión, ni un regalo, ni mucho menos una táctica que deberá ser utilizada para dominar, como lo es  por ejemplo la esloganización. El dialogo como encuentro de los hombres para la “pronunciación” del mundo es una condición fundamental para su verdadera humanización. Por eso el camino de la revolución es el de apertura hacia las masas populares, y no el del encerramiento frente a ellas.




La teoría de la acción antidialógica y sus características:
·        La conquista
 La primera característica en la acción antidialógica es, la necesidad de conquista.
No se es antidialógico primero y opresor después, sino simultáneamente.
Roba al sujeto oprimido, su palabra, su expresividad y su cultura. Buscan por tanto transformar a las masas en un mero espectador. De aquí que los opresores desarrollen un serie de recursos mediante los cuales proponen a la “admiración” de las masas conquistadas y oprimidas un mundo falso. Un mundo de engaños que, alienándolas más aún, las mantenga en un estado de pasividad frente a él. Los opresores se esfuerzan por impedir a los hombres el desarrollo de su condición de “admiradores” del mundo. Dado que no pueden conseguirlo en su totalidad, se impone la necesidad de mitificar el mundo.


·        La división

En la medida que las minorías, sometiendo a su dominio a las mayorías, las oprimen, dividirlas y mantenerlas divididas son su condición indispensables para la continuidad de su poder.
Los héroes son exactamente quienes ayer buscaron la unión para la liberación y no aquellos que, con su poder, pretendían dividir para reinar.
·        La manipulación
A través de la manipulación, las élites dominadoras intentan conformar progresivamente las masas a sus objetivos.  Y cuanto más inmaduras sean, políticamente, rurales o urbanas, tanto más fácilmente se dejan manipular por las élites dominadoras que no pueden desear el fin de su poder y de su dominación. Se hace a través de todos los mitos. (burguesía). Se impone la manipulación como instrumento fundamental para el mantenimiento de la dominación. El antídoto para esta manipulación se encuentra en la organización críticamente consciente, (problematización).
·        La invasión cultural

Consiste en la penetración que hacen los invasores en el contexto cultural de los invadidos, imponiendo a éstos su visión del mundo, en la misma medida en que frenan su creatividad, inhibiendo su expansión.
Tiene dos fases, (a) dominante (b) táctica de dominación.
Es una forma de dominar económica y culturalmente al invadido.

La teoría de la acción dialógica y sus características:
·        La colaboración
En esta teoría: los sujetos se encuentran para la transformación del mundo, en colaboración. No existe un sujeto que domina, ni un objeto dominado. El liderazgo revolucionario no es aquí, un propietario de las masas populares.


·        La unión
En la teoría dialógica de la acción, el liderazgo se obliga incansablemente a desarrollar un esfuerzo de unión de los oprimidos entre sí y estos con él para lograr la liberación. Para el esfuerzo de unión el primer paso lo constituye la desmitificación de la realidad. La unión de los oprimidos es un quehacer que se da en el dominio de lo humano y no en el de las cosas.


·        La organización
Desdoblamiento natural, producto de la unidad de las masas populares. El liderazgo busca también la organización de las masas, factor que implica el testimonio que debe prestarles a fin de demostrar que el esfuerzo de liberación es un tarea en común. Sin liderazgo, disciplina, orden, decisión, tareas que cumplir y cuentas que rendir, no existe organización, y sin ésta, se diluye la acción revolucionaria. La organización de las masas populares en clases es el proceso a través del cual el liderazgo revolucionario, a quienes, como a las masas, se les ha prohibido decir palabra, instauran el aprendizaje de la pronunciación del mundo. Aprendizaje que por ser verdadero, es dialógico.

La fuente generadora, constitutiva de la auténtica autoridad, radica en la libertad que, en un determinado momento, se transforma en autoridad. Toda libertad contiene en sí la posibilidad de llegar a ser, en circunstancias especiales (y en niveles existenciales distintos), autoridad.

·        La síntesis cultural
A raves de la síntesis cultural se resuelve la contradicción existente entre la visión del mundo del liderazgo y aquella del pueblo, con el consiguiente enriquecimiento de ambos.
Entre la invasión cultural y la adaptación o docilidad a la aspiración popular, aparece como mejor solución, “la síntesis cultural”. La síntesis sirve a la organización y ésta a la liberación.



[1] Jean Paul Sartre, El hombre y las cosas, Ed. Losada, Buenos Aires.-1965. pp. 25.26.

Reporte de lectura de Emilio

LIBRO PRIMERO:
Etapa de la infancia hasta los 5 años

Sobre Emilio: Es un alumno imaginario el cual Rousseau conduce desde el instante de su nacimiento hasta el punto en que, ya hombre formado, se gobierne por sí mismo. Es huérfano y la única condición que tiene para con su preceptor es, la de obedecerle y no separarse el uno del otro sin su conocimiento; ambos deberían ser inseparables y tendrán siempre en común el destino de sus vidas (hacerse amar uno de otro).

Nos habla de tres tipos de educaciones 
«La educación nos viene de la naturaleza de los hombres o de las cosas»  las tres clases de maestros.

El discípulo tiene que tomar lecciones de estas tres sin contradicción alguna, de los 
contrario habrá sido una mala educación.

1-    La de la naturaleza: no depende de nosotros.
2-    De las cosas:  está en parte, en nuestras manos
3-    De los hombres: sólo en esta es donde somos los verdaderos maestros, (por suposición).

Trata de la infancia
La educación no es más que un hábito.
Ve la problemática entre formar a un hombre o a un ciudadano, ya que de estos dos devienen dos formas de instituciones contrarias: la una pública y común, la otra particular y doméstica.

Considera irrisorio los colegios de su tiempo y no toma en cuenta la educación del mundo, porque se proponen dos fines contrarios; por lo que considera, que no sirven más que para hacer dobles a los hombres.

Menciona que: «Aquel de nosotros que mejor sabe sobrellevar los bienes y los males de esta vida es, a mi parecer, el más educado, de donde se deduce que la verdadera educación consiste menos en preceptos que en ejercicios.»

 Refiere que: «nuestra educación se inicia simultáneamente con nosotros» y «empieza al nacer, antes de hablar, de comprender, él ya se instruye»
En la antigüedad la palabra educación tenía un significado que actualmente ha desaparecido; quería decir alimento. «Educit obstetrix, dice Varrón; educat nutrix, instituit paedagogus, docet magister. Así la educación, la institución v la instrucción son tres cosas tan diferentes en su objeto como institutriz, preceptor y maestro. Pero estas distinciones son mal entendidas, ya que el niño, para ser bien conducido, no debe tener más que un guía».


Pone a la familia como la base para la educación del niño, donde papá y mamá deben ponerse de acuerdo «en el orden de sus funciones como un sistema». «Quien no pueda cumplir el derecho de Padre, carece del derecho de serlo» rechaza que los padres dejen la educación bajo el encargo de una nodriza, o un asalariado. Cuestiona que  « ¿Cómo puede un niño ser bien educado por quien ha sido bien educado?

Refiere la «discrepancia entre la infancia y la edad madura» donde los niños dan su cariño, pero jamás entra éste en los adultos.
Para Rousseau existe diferencia entre instruir y conducir, que «no se deben dar preceptos, sino hacer de manera que los encuentre el alumno». Afirma que la educación natural debe preparar al hombre para todas las condiciones de la vida.   
Advierte que se debe cuidar que los niños no contraigan ningún hábito (comer a la misma hora), o a usar sólo una parte del cuerpo para las cosas necesarias (mano derecha para comer), sino dejar que haga uso «de su libertad y de hacer uso de sus fuerza, y dejando a su cuerpo el hábito natural, poniéndole en condiciones de ser siempre dueño de sí mismo».
Distingue el dolor y el placer como las primeras sensaciones de los niños. Observa un leguaje natural y común a todos los hombres, «aquella que los niños hablan antes de saber hablar».   

Propone que para evitar hacer miedosos o tímidos a los niños, desde pequeños se les acostumbre a escuchar, ver y experimentar gradualmente diferentes cosas, animales, sonidos etc., de forma tal que se familiarice con estas y no las tema.
  

LIBRO SEGUNDO
Hasta los 12 años.


Presenta la educación del niño por condicionamiento.

Comienzan las primeras lecciones de valor.

Debe respetarse la estructura de la vida humana, los hombres como hombres y los niños como niños, asignándole su lugar a cada uno y fijarlo en el mismo y « ordenar la pasiones humanas según la constitución del hombre, y es todo lo que nosotros podemos hacer para su bienestar»

Trata de aplicar su máxima fundamental sobre la infancia, la libertad. «Afirma que el único que actúa según su propia voluntad, es el que para realizarla no precisa del auxilio ajeno», lo cual le lleva a considerar a la libertad como el más apreciable de los bienes.

Acostumbrar al niño a conseguir todo es, para Rousseau, el modo más seguro de hacer miserable a su hijo.

En esta etapa son inútil las lecciones morales para los niños, ellos deben ser niños y no hombres.

La primera educación debe ser puramente negativa.

LIBRO TERCERO
Hasta los 15 años

No se busca enseñar las ciencias, sino tratar de que el joven se aficione a ellas.
No se debe explicar a un niño nada que sea incapaz de entender.

El espíritu de su sistema no es enseñar muchas cosas al niño, sino el de no permitir que se metan en su cerebro otras ideas que las justas y claras no les convienen a los niños, ni cuando rayan en la adolescencia, los
conocimientos puramente especulativos;

No se debe mostrar jamás al niño nada que no pueda ver; mientras que casi es ajena de él la humanidad, y no se puede subirle al estado de hombre, sino bajar al hombre al estado de niño.

Tampoco es debido nunca  hacer comparaciones con otros niños, ya que no tenga rivales ni contrincantes, ni siquiera para correr, pues prefiere que nunca aprenda si ha de aprender por celos o por vanidad.


LIBRO CUARTO
Hasta los 20 años  

Rousseau señala  las pasiones como el principal instrumento de nuestra conservación, y de estas, el amor a sí mismo como origen y principio de todas las demás «pasión primitiva, innata, anterior a cualquier otra, de la cual se derivan en cierto modo y a manera de modificaciones todas las demás». Esto le lleva a decir que el primer sentimiento de un niño es amarse a sí mismo, y el segundo, que deriva del primero, es amar a los que le rodean, porque en el estado de debilidad en que se encuentra sólo conoce las personas por la asistencia y los cuidados que recibe.

Resume todas estas reflexiones precedentes en dos o tres máximas precisas, claras y fáciles de comprender.

MAXIMA PRIMERA
No es propiedad del corazón humano ocupar la plaza de los que son más felices que nosotros, pero sí en el de los que merecen ser compadecidos.

MAXIMA SEGUNDA
Únicamente se compadecen en otro aquellos males de los cuales uno no se considera
exento. Non ignara mali, miseris succurrere disco.

MAXIMA TERCERA
La compasión que tenemos del mal ajeno no se mal por la cantidad de este mal, sino por el sentimiento que atribuimos a los que lo padecen.

«La suprema felicidad está en el contento de sí mismo. El abuso de nuestras facultades es lo que nos convierte en desgraciados y malos». 

Propone la educación de enseñar a los alumnos a mar a todos los hombres, cuidando que no se limiten a algún tipo de clase social, sino que se encuentre en todas.  «Hombre, no deshonres al hombre».


LIBRO QUINTO
Edad adulta  de Emilio y la educación de la mujer.

La educación de Sofía y la etapa adulta de Emilio

Hablase en este libro acerca de la educación de la mujer y también el proceso de relación entre el hombre y la mujer hacia el matrimonio.

Resalta que las niñas son más dóciles que los muchachos, y que las mujeres tienen un lenguaje flexible, hablan más pronto y con mayor facilidad y agrado que los hombres.

Para inspirar a las jóvenes las buenas costumbres se debe tratar de hacérselas amar mostrándoles la importancia de estas, y no tanto reprochándoles continuamente. Procura que se enseñe a que las mujeres reconozcan y quieran al hombre por su propia felicidad, ya que deduce que el destino especial de la mujer consiste en agradar al hombre. La mujer debe ser modesta, recatada, atenta.

No se debe dar la misma educación al hombre y a la mujer; esto por razón de que están constituidos de un modo diverso en lo que respecta al carácter y al temperamento. Deben obrar acorde, pero no hacer las mismas cosas.
«Las cualidades comunes a ambos sexos no las tienen en la misma medida, pero tomadas en conjunto quedan compensadas».

La primera educación de los hombres depende del esmero de las mujeres, así como también sus costumbres, sus pasiones, sus gustos, sus deleites, su propia felicidad. «De manera que la educación de las mujeres debe estar en relación con la de los hombres».

Hay que estar atento para que las niñas no contraigan los defectos más peligrosos para ellas; son estos la ociosidad y la indocilidad. Según Rousseau, las mujeres tienen una razón práctica que les hace encontrar más hábilmente los medios de llegar a un fin conocido, pero que no les deja encontrar este fin.

Previene que la religión no se debe imponer, «tiene menos importancia que las niñas sepan tan pronto su religión como que la sepan bien y especialmente la amen»
Al crecer llega el tiempo en que  empiezan a juzgar las cosas por sí mismas, y es debido cambiar el sistema de su educación.

Sofía es de índole apacible, tiene buen natural y el corazón muy sensible. Tiene religión, pero racional y sencilla. Ama la virtud.

Rousseau comprende que para el matrimonio no se precisa la igualdad de condiciones, pero no se debe pretender un establecimiento superior a la clase a que  se pertenece. Sin embargo él sólo conoce dos clases distintas de ambos sexos- es decir; las personas que piensan y las que no piensan, diferencia que proviene casi siempre de la educación. Por consiguiente un hombre que proviene de la primera de estas clases no debe casarse con una mujer de la segunda.

Según Rousseau, el fin de todo ser sensible es el de ser feliz. También cree que el dominio de los afectos hace al hombre libre, ya que «todos los sentimientos que sepamos dominar son legítimos, y despreciables todos los que nos dominan». Percibe que el hombre necesita consejo y guía durante el transcurso de su vida.



“Lo esencial está en ser bueno con las gentes con quienes se vive” (Rousseau)