Reporte de lectura
La pedagogía de los oprimidos “Paolo Freyre”
CAPÍTULO I
·
Justificación de le pedagogía del oprimido.
·
La contradicción opresores - oprimidos, su
superación.
·
La situación concreta de opresión y los opresores.
·
La situación concreta de opresión y los oprimidos.
·
Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los
hombres se liberan en comunión.
En
este primer capítulo se expone el problema de la conciencia oprimida como el de
la conciencia opresora, el de los hombres opresores y el de los hombres
oprimidos en una situación concreta de opresión; el problema de su
comportamiento, de su visión del mundo, de su ética, y frente a la dualidad de
los oprimidos. También nos habla de la vocación ontológica e histórica de los
hombres: “la de ser más”. Sobre la vocación de ser menos, entendida ésta como,
la lucha que genera a los oprimidos en su ser menos, contra quien los minimizo.
Refiere
que cuando los hombres descubren que saben poco de sí, y se preocupan por saber
más, reconociendo su poco saber de sí, comienzan una búsqueda. Búsqueda de la
recuperación de su humanidad, lucha que será un acto de amor, en contraposición
«al desamor contenido en la violencia de los opresores»
Trata
sobre la humanización y deshumanización: posibilidad de los hombres como seres
inconclusos y conscientes de esto, donde la Pedagogía del oprimido, es elaborada
con él, y no para él”.
Advierte
que los oprimidos tienden a ser opresores también o sub-opresores; pues estos asumen
una postura de adherencia al opresor, y tienen en el opresor su testimonio de
“hombre”, y así devienen en la prescripción ya que temen a la libertad, en cuanto
que no se sienten capaces de correr el riesgo de asumirla.
Enmarca
el dilema de la pedagogía de los oprimidos, que constituye que queriendo ser
libres, al mismo tiempo son el otro yo, introyectado en ellos como conciencia
opresora y donde se da una lucha entre ser
ellos mismos o ser duales. Expulsar o no al opresor desde “dentro” de
sí.
La
pedagogía del oprimido, aparece como la pedagogía del hombre, sólo ella,
animada por una autentica generosidad, humanista y no humanitarista, puede
alcanzar el objetivo de transformar la realidad opresora, para convertirla en
la pedagogía de los hombres, en un proceso permanente de liberación. Se hace
mención de la auto desvalorización como
otra de las características de los oprimidos, no creen en sí mismos, hablan de
sí mismos como los que no saben, y del profesional como quien sabe y a quien
deben escuchar. Tienen una creencia difusa y mágica en la invulnerabilidad del
opresor. De modo que sólo cuando los oprimidos descubren nítidamente al
opresor, y se comprometen en la lucha organizada por su liberación, empiezan a
creer en sí mismos, superando así su complicidad con el régimen opresor.
CAPITULO II
·
La concepción “bancaria” de la educación como
instrumento de opresión. Sus supuestos. Su crítica.
·
La concepción problematizadora de la educación y la
liberación. Sus supuestos.
·
La concepción “bancaria” y la contradicción educador-educando.
·
La concepción problematizadora y la superación de la contradicción
educador-educando: nadie educa a nadie- nadie se educa a sí mismo-, los hombres
se educan entre sí con la mediación del mundo.
·
El hombre como ser inconcluso y consciente de su
inconclusión y su permanente movimiento tras la búsqueda del SER MÁS.
Menciona
las relaciones de naturaleza, narrativa,
discursiva, disertadora.
Narrativa:
llenar a los educando con los contenidos de su narración. Conduce a los
educando a la memorización mecánica del contenido narrado. La narración los
transforma en “vasijas”, en recipientes que deben ser llenados por el educador.
Cuanto más vaya llenando los recientes con sus “depósitos”, tanto mejor
educador será. Cuanto más se dejen “llenar” dócilmente, tanto mejor educandos
serán. Ésta es la concepción bancaria de la educación.
La
cual se basa en la ideología de la opresión donde, el educador que aliena la
ignorancia, se mantiene en posiciones fijas, invariables. Será siempre el que
sabe, en tanto los educandos serán siempre los que no saben.
La
educación debe comenzar por la superación de la contradicción
educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus polos, de tal manera
que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos.
Cuanto
más se les imponga la pasividad, en lugar de transformar, los educandos, tanto
más ingenuamente tenderán a adaptarse al mundo y a la realidad parcializada en
los depósitos recibidos.
Esta
visión bancaria, anula el poder de los educandos o los minimiza, estimulando así su ingenuidad
y no su criticidad, satisface los intereses de los opresores. Los opresores
reaccionan contra cualquier tentativa de una educación que estimule el
pensamiento auténtico. Los oprimidos son la patología de las sociedades sanas,
que precisan por esto mismo ajustarlos a ella, transformando sus mentalidades
de hombres “ineptos y perezosos”.
La
opresión, que no es sino un control aplastador, es necrófila. Se nutre del amor
a la muerte y no de amor a la vida, y de este modo la concepción bancaria que a
ella sirve también lo es.
La
liberación auténtica, que es la humanización en proceso, no es una cosa que se
deposita en los hombres. No es una palabra más, hueca, mitificante. Es praxis,
que implica la acción y la reflexión de
los hombres sobre el mundo para transformarlo.
Señala
que en la superación de la concepción bancaria, el educador ya no es sólo el
que educa, sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con
el educando, quien, al ser educado, también educa. Así ambos se transforman en
sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual “los argumentos de la
autoridad” ya no rigen. Proceso en que ser funcionalmente autoridad, requiere
el estar siendo con las libertades y no contra ellas.
La
propuesta problematizadora, hace que en los educandos, en vez de ser dóciles
receptores de los depósitos se transformen ahora en investigadores críticos en
diálogo con el educador, quien a su vez es también un investigador crítico. Es
también de carácter auténticamente reflexivo. La bancaria pretende mantener la
inmersión, la problematizadora en cambio la emersión de las conciencias, de la
que resulta su inserción crítica en la realidad. La reflexión que propone es sobre los hombres
en sus relaciones con el mundo, en las que conciencia y mundo se dan
simultáneamente.
“La
conciencia y el mundo -señala Sartre- se dan al mismo tiempo: exterior por
esencia a la conciencia, el mundo es, por esencia, relativo a ella. [1]
La
búsqueda del ser más no puede realizarse en el aislamiento, en el individualismo,
sino en la comunión, en la solidaridad de los que existen, y de ahí que sea
imposible que se dé en las relaciones antagónicas entre opresores y oprimidos.
CAPÍTULO III
·
La dialogicidad:
Esencia de la educación como práctica de la libertad.
·
Dilogicidad y
dialogo.
·
El dialogo
empieza en la búsqueda del contenido pragmático.
·
Las relaciones
hombres-mundo, los “temas generadores” y el contenido pragmático de la
educación.
·
La investigación
de los temas generadores y su metodología.
·
La significación
concientizadora de la investigación de los temas generadores.
·
Los momentos de
la investigación.
No hay denuncia
verdadera sin compromiso de transformación, ni compromiso sin acción.
No hay dialogo si no hay
un profundo amor al mundo y a los hombres. Siendo el amor fundamento del
dialogo, es también dialogo. No hay dialogo si no hay humildad. La
autosuficiencia es incompatible con el dialogo. No hay dialogo tampoco si no
existe una intensa fe en los hombres. Fe en su poder de hacer y rehacer. De
crear y recrear. Fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos
elegidos, sino derecho de los hombres.
Señala que sin esta fe
en los hombres, el dialogo es una farsa, o en el mejor de las hipótesis, se
transforma en manipulación paternalista. Y por ser la fe en los hombres un a
priori del dialogo, la confianza se instaura en él. Así como tampoco hay
dialogo sin esperanza. Y finalmente no hay dialogo verdadero si no existe en
sus sujetos un pensar verdadero. Pensar crítico que, no aceptando la dicotomía
mundo-hombres, reconoce entre ellos una inquebrantable solidaridad.
Señala que la
existencia de los hombres se da n un mundo que ellos recrean y transforman
incesantemente. A diferencia del animal que el aquí, es un “habitas”, para el
hombre el aquí no es solamente un espacio físico, sino también un espacio
histórico. Lo propio de los hombres es estar como conciencia de sí y del mundo,
en relación de enfrentamiento con su realidad, en la cual históricamente se dan
las situaciones límites.
A través de su
permanente quehacer transformador de la realidad objetiva, los hombres
simultáneamente crean historia y se hacen seres histórico-sociales. Porque al
contrario del animal, los hombres pueden tridimensionalizar el tiempo
(pasado-presente-futuro). Su historia va desarrollándose en constante devenir.
Marca que las
situaciones límites implican la existencia de aquellos a quienes directa o
indirectamente sirven y de aquellos a quienes niegan y frenan.
Los hombres contrariamente del animal, no solamente
viven sino que existen y su existencia es histórica.
Los hombres seres en
“situación, se encuentran enraizados en condiciones temporales y espaciales que
los marcan y que a su vez, ellos marcan. Su tendencia es reflexionar sobre su
propia situacionalidad, en la medida en que, desafiados por ella, actúan sobre
ella.
Se busca de los
hombres, la percepción crítica de su realidad, que implica un método correcto
de aproximación de lo concreto para descubrirlo.
En este capítulo se
ponen las pautas para la investigación de la realidad, lo que buscará decodificarlas a través de la
observación comprensiva, y a la vez sorprendiendo el área en momentos
distintos.
Manifiesta que la preocupación básica de los
investigadores debe centrarse en el conocimiento de lo que Goldman llama
“conciencia real” (efectiva) y “conciencia máxima posible” nota. Poner cita
“Inédito viable”
La descodificación es,
en el fondo, un acto cognoscente, realizado por los sujetos descodificadores, y
como este acto recae sobre la representación de una situación concreta, abarca
igualmente el acto anterior con el cual los mismos individuos habían aprehendido
la misma realidad que ahora se representa en la codificación. La
descodificación promueve, de este modo, el surgimiento de una nueva percepción
y el desarrollo de un nuevo conocimiento. la nueva percepción se prolonga en el
desarrollo del plan educativo, transformando el “inédito viable” en acción que
se realiza” con la siguiente superación de la conciencia real por la conciencia
máxima posible.
Propone que el pueblo
desarrolle su espíritu crítico para que, al leer los diarios o al oír el noticiario
de las emisoras de radio, lo haga no ya pasivamente, como objeto de los
“comunicados” que le prescriben, sino como una conciencia que necesita
liberarse.
CAPÍTULO IV
v La antidialogicidad y la dialogicidad como matrices
de teorías de acción cultural antagónicas: la primera sirve a la opresión; la
segunda, a la liberación.
v La teoría de la acción antidialógica y sus
características:
Ø La conquista
Ø La división
Ø La manipulación
Ø La invasión cultural
v La teoría de la acción dialógica y sus
características:
Ø La colaboración
Ø La unión
Ø La organización
Ø La síntesis cultural
La antidialogicidad y la dialogicidad como matrices
de teorías de acción cultural antagónicas: la primera sirve a la opresión; la
segunda, a la liberación.
Los hombres son seres
de la praxis, del quehacer, y difieren en el animal, seres del mero hacer. Y
esto se debe a que al quehacer de los hombres es, acción y reflexión. Luego el
quehacer es teoría y práctica.
Hablase de una teoría
de la acción transformadora. Sólo la praxis revolucionaria puede oponerse a la
praxis de las élites dominadoras.
No se puede reducir
ello a que las masas oprimidas acepten las determinaciones del liderazgo, sino
que en la praxis revolucionaria existe una unida, donde el liderazgo no puede
tener en las masas oprimidas el objeto de su posesión. La manipulación, la
esloganización, el depósito, la conducción, y la prescripción, no beben
aparecer nunca como elementos constitutivos de la P.R., precisamente porque
estas forman parte de la acción dominadora.
La dominación niega a
las masas populares la praxis verdadera, negándoles el derecho de decir su
palabra, de pensar correctamente, de admirar el mundo, de denunciarlo,
cuestionarlo o transformarlo para lograr su humanización, sino sólo adaptarse a
la realidad que sirve al dominador.
Un liderazgo
revolucionario que no sea dialógico con las masas, mantiene la “sombra” del
dominador dentro de sí.
La legitimidad de la
verdadera revolución radica en, instaurar diálogo con las masas y no en el
engaño, ni la mentira. Obstaculizar el
dialogo, la comunicación, equivale a transformar a los hombres en objetos. El
fin de la dominación vendría a ser que se piense con las masas, esto
equivaldría a la superación de su contradicción.
El dialogo con las masa
no es una concesión, ni un regalo, ni mucho menos una táctica que deberá ser
utilizada para dominar, como lo es por
ejemplo la esloganización. El dialogo como encuentro de los hombres para la
“pronunciación” del mundo es una condición fundamental para su verdadera
humanización. Por eso el camino de la revolución es el de apertura hacia las
masas populares, y no el del encerramiento frente a ellas.
La teoría de la acción antidialógica y sus
características:
·
La conquista
La primera característica en la acción
antidialógica es, la necesidad de conquista.
No se es antidialógico
primero y opresor después, sino simultáneamente.
Roba al sujeto
oprimido, su palabra, su expresividad y su cultura. Buscan por tanto
transformar a las masas en un mero espectador. De aquí que los opresores
desarrollen un serie de recursos mediante los cuales proponen a la “admiración”
de las masas conquistadas y oprimidas un mundo falso. Un mundo de engaños que,
alienándolas más aún, las mantenga en un estado de pasividad frente a él. Los
opresores se esfuerzan por impedir a los hombres el desarrollo de su condición
de “admiradores” del mundo. Dado que no pueden conseguirlo en su totalidad, se
impone la necesidad de mitificar el mundo.
·
La división
En la medida que las
minorías, sometiendo a su dominio a las mayorías, las oprimen, dividirlas y
mantenerlas divididas son su condición indispensables para la continuidad de su
poder.
Los héroes son
exactamente quienes ayer buscaron la unión para la liberación y no aquellos
que, con su poder, pretendían dividir para reinar.
·
La manipulación
A través de la
manipulación, las élites dominadoras intentan conformar progresivamente las
masas a sus objetivos. Y cuanto más
inmaduras sean, políticamente, rurales o urbanas, tanto más fácilmente se dejan
manipular por las élites dominadoras que no pueden desear el fin de su poder y
de su dominación. Se hace a través de todos los mitos. (burguesía). Se impone
la manipulación como instrumento fundamental para el mantenimiento de la
dominación. El antídoto para esta manipulación se encuentra en la organización
críticamente consciente, (problematización).
·
La invasión cultural
Consiste en la
penetración que hacen los invasores en el contexto cultural de los invadidos,
imponiendo a éstos su visión del mundo, en la misma medida en que frenan su
creatividad, inhibiendo su expansión.
Tiene dos fases,
(a) dominante (b) táctica de dominación.
Es una forma de
dominar económica y culturalmente al invadido.
La teoría de la acción dialógica y sus
características:
·
La colaboración
En esta teoría: los
sujetos se encuentran para la transformación del mundo, en colaboración. No
existe un sujeto que domina, ni un objeto dominado. El liderazgo revolucionario
no es aquí, un propietario de las masas populares.
·
La unión
En la teoría dialógica
de la acción, el liderazgo se obliga incansablemente a desarrollar un esfuerzo
de unión de los oprimidos entre sí y estos con él para lograr la liberación.
Para el esfuerzo de unión el primer paso lo constituye la desmitificación de la
realidad. La unión de los oprimidos es un quehacer que se da en el dominio de
lo humano y no en el de las cosas.
·
La organización
Desdoblamiento natural,
producto de la unidad de las masas populares. El liderazgo busca también la
organización de las masas, factor que implica el testimonio que debe prestarles
a fin de demostrar que el esfuerzo de liberación es un tarea en común. Sin liderazgo,
disciplina, orden, decisión, tareas que cumplir y cuentas que rendir, no existe
organización, y sin ésta, se diluye la acción revolucionaria. La organización
de las masas populares en clases es el proceso a través del cual el liderazgo
revolucionario, a quienes, como a las masas, se les ha prohibido decir palabra,
instauran el aprendizaje de la pronunciación del mundo. Aprendizaje que por ser
verdadero, es dialógico.
La fuente generadora,
constitutiva de la auténtica autoridad, radica en la libertad que, en un
determinado momento, se transforma en autoridad. Toda libertad contiene en sí
la posibilidad de llegar a ser, en circunstancias especiales (y en niveles
existenciales distintos), autoridad.
·
La síntesis cultural
A raves de la síntesis
cultural se resuelve la contradicción existente entre la visión del mundo del
liderazgo y aquella del pueblo, con el consiguiente enriquecimiento de ambos.
Entre la invasión
cultural y la adaptación o docilidad a la aspiración popular, aparece como
mejor solución, “la síntesis cultural”. La síntesis sirve a la organización y
ésta a la liberación.




